sábado, 9 de mayo de 2009

DOMINGO 5º DE PASCUA

REFLEXIÓN SOBRE EL EVANGELIO

La vid y los sarmientos: El Evangelio de este 5º Domingo de Pascua, mediante la parábola de la Vid y los Sarmientos, Jesús nos quiere dar una gran enseñanza y es fácil de enteder.

Jesús dice que El es la vid y nosotros los sarmientos, y con ello casi todo está dicho. Unidos al tronco (Jesús) podemos dar fruto, fuera de él no podemos nada, como nuestra vida cristiana solo procede del Señor, fuera de Él no hay nada.

El Señor nos pide frutos de buenas obras: Una vida en gracia de dios; vivir la caridad cristiana; hacer todo en gracia de Dios y por amor a Dios nos ayuda a que todo lo que hacemos nos santifique y que los frutos sean cada día mayores. 

Para que las cepas den más fruto, el labrador las poda. Dios también poda nuestra vida para que demos mejores frutos, pero muchas veces no aceptamos la poda que tanta vida y fuerza da a la vid, porque nos resistimos, a perder lo que de Dios recibimos, y cuando nos poda el Señor con alguna prueba, acabamos pensando que no nos tiene presentes, que no nos quiere, que ignora nuestras necesidades y anhelos y terminamos como los niños caprichosos, enfadados con el único ser que de verdad nos ama.

Por eso mismo, la poda, la corrección no entra en nuestros presupuestos. Ni sin nuestro permiso, porque nos hemos creído dioses, y nada puede sucedernos sin nuestro consentimiento.